Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Al loco y al aire, darles calle.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
El que no ama, no se desilusiona.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Amor hecho a la fuerza no vale nada
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
El amor, de necios hace discretos.
A pan duro, diente agudo.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Como quitarle el poto a la jeringa.
Esta lloviendo sobremojado
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
A buey viejo, no se le saca paso.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Amor de niña, agua en cestillla.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
La gloria del amante es la persona amada.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Dar es corazón, pedir es dolor
Lo prometido es deuda.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
En el amor solo el principio es divertido
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
Amores de lejos no son parejos.
Los extremos nunca son buenos.
Gran mal padece quien amores atiende.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
En septiembre cosecha y no siembres.
El enamorado es el camarada del alma.
Amigos pobres, amigos olvidados