La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Salud y fuerza en el canuto.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Sayo que otro suda, poco dura.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Lo imposible, en vano se pide.
Del agua fría el gato escaldado huye.
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Más da el duro que el desnudo.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Tranquilidad viene de tranca.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Pedir las perlas de la virgen.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Los pájaros más bellos están enjaulados
El cobarde vive, el valiente muere.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
El yerro encelado, medio perdonado.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Intelecto apretado discurre que rabia.
De tal colmena tal enjambre.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
La alegría es el remedio universal de todo mal
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
De mala vid, mal sarmiento.
Lo cortes, no quita lo valiente.