Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
El corazón es un guía que los pies siguen
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Dar una de cal y otra de arena.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
El relajo es dulce después del trabajo.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
Cada día, su pesar y su alegría.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Contra gustos no hay nada escrito.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Contra un padre no hay razón.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
A camino largo, paso corto.