Ponerle el cascabel al gato.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
A cena de vino, desayuno de agua.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Aquí el más tonto hace relojes.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
El toro y el melón, como salen, son.
El que escucha consejos, llega a viejo.
La fortuna es madrina de los necios.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
En Abril poda el ruín; el bueno en Marzo o Febrero.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Antes de meter, prometer.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Buey muerto, vaca es.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.