O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
No habiendo lomo, de todo como.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Una vez al año, y ésa con daño.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Cada pájaro lance su canto.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Dos capitanes hunden el barco.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Volver a inventar la rueda.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Donde no hay harina todo es mohína.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Tiene Mayo la llave del año.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
La ambición mató al ratón.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Casa nueva, no habites en ella.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Las boñigas de los caballos no son higos
Si un árbol cae, plantas otro.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Ahora adulador, mañana traidor.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Hombre prevenido vale por dos.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
La cortesía exige reciprocidad.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Zapatero a tus zapatos.
¡A darle que es mole de olla!
A consejo ido, consejo venido.