La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
El sabor de la salsa es mejor que el del cuenco en el que viene.
No es lo mismo ser que haber sido.
Las cosas en caliente pegan.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
Quien la haga que la pague.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
El miedo guarda la viña.
Desde que se inventó el soplar, se acabó el quemar.
Cocido o crudo, en el fuego estuvo.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
La India p'al indio, como el agua p'al pescao.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
La virtud en sí es un premio
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
El agua de San Juan quita aceite, vino y pan.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Donde lo hay, se gasta.
Cada cual es dueño de su miedo.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
El buen libro de las penas es alivio.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Más corre un galgo que un podenco.
Vicio no castigado crece desatado
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
Desde San Antón, una hora más de sol.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Doce gallinas y un gallo comen tanto como un caballo.
El oro entra por todas las puertas, excepto las del cielo.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Juntos en las duras y en las maduras.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Quien ha de pasar la barca no cuenta jornada.
Cuando yo quito el mantel, todo el mundo come bien.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.