La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Burro adornado, busca mercado.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
El sol brilla para todos.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
El que come y canta algún sentido le falta.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Sale más caro el candil que la vela.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Lo que no mata engorda.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
La buena jornada empieza muy de mañana.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
De pena murió un burro en Cartagena.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
El necio o no se casa o se casa mal.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Malo vendrá que bueno me hará.
Mal mascado y bien remojado.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Cada día verás quien peque y pague.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Un buen día nunca se olvida.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.