De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Si vas para volver, no vayas.
Camarón que se duerme amanece en el mercado.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Viejo es Pedro para cabrero.
De los escarmentados nacen los avisados.
Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
Achaque el viernes por comer carne.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
En casa pobre, pocos cuentos.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
El corazón no sabe mentir
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Dar de comer al diablo.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Borrego recién pelado, no lo lleves al mercado.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Hambre matada, comida acabada.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
El saber no ocupa lugar.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Al mejor caballo se le van las patas.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
El amor refresca como el rocío
La felicidad da la vista a un ciego