Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Hasta el rabo, todo es toro.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
A buey viejo, pasto tierno.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
Ayunar, o comer truchas.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Gato maullador, poco cazador.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
El gallo donde canta come.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Si te he visto no me acuerdo.
Iba en su yegua y preguntaba por ella.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
El dolor embellece al cangrejo.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
A perro viejo no cuz cuz.
Quien hizo una...hace dos
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.
Boda mojada, novia afortunada.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
De hora en hora, Dios mejora.
Si truena es porque va a llover.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
Buena vida si refrenas tu ira.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
La verdad sale en boca de los niños.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.