Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Callen barbas y hablen cartas.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
Café cocido, café perdido.
Cada campana suena según el metal del que está hecha.
Flaca es la mujer por gorda que esté.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Sopas y morder, no puede ser.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
El que trae , lleva.
No te duermas entre las pajas.
Quien hijos ha, no reventará.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Sé osado y serás afortunado.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
De bien en mejor.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Tres ges tiene el buen queso. grande, graso y grueso.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
El amor y los celos, hermanos gemelos.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Más cagado que palo de gallinero.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Quien primero viene, primero tiene.
El sabor de la salsa es mejor que el del cuenco en el que viene.
Los enamorados, no ven a los lados.
En la cárcel y en la cama se conoce a los amigos.
La muerte y el amor, enamorados son.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.