Antes muerte que vergüenza.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Enójate pero no pegues.
¡Chínchate un ojo!
El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Trato es trato.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Quien agua ha tragado, ya no muere ahogado.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Ama y guarda.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
En mares serenos no se forman marineros buenos.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
A casa vieja, portada nueva.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
Quien tiene diarrea se pega con la puerta.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Para mi cualquier petate es colchon.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Basta un minuto para hacer un héroe, pero es necesaria toda una vida para conseguir un hombre de bien
El que nada duda, nada sabe.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Quien mucho escucha, su mal oye.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Es tonto, pero se mete en casa.
Una cosa rara sucedió en la muerte de mi tía: que un rato antes de morir aún vivía.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.