A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
Tanto le alabas que nunca acabas.
La que no baile, de la boda se marche.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
No comer por haber comido, nada nos hemos perdido.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso. (Confucio)
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Males comunicados, son aliviados.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
Si alejas el combustible, alejas el fuego.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
Más tira un pelo del coño que todo el moño.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Mande la razón y obedezca la pasión.
El que guarda siempre encuentra.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
El que mucho habla, mucho yerra.
Para el solano, agua en mano.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
El que para mear tiene prisa, termina por mearse en la camisa.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Antes verdugo que ahorcado.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
Cambio de costumes, par es de muerte.
De tal jarro, tal tepalcate.