Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Gracias que hacen pero no la ven.
Mientras está la pelota en el tejado, el juego no está ganado.
Harina mala, mal pan amasa.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
La mejor suegra, la muerta.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
Comida sin hospitalidad es medicina.
En cada casa, un solo amo.
Mal huye quien a casa torna.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
La mejor forma de vengarse de un malvado es no parecerse a él
La sangre del pobre el rico se la come.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Justo peca en arca abierta.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
En Octubre echa pan y cubre.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Oye primero y habla postrero.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
No te vallas a morder la lengua.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
La verdad padece, pero no perece.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Otros vendrán, que bueno me harán.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
No hay dos sin tres.
Paso a paso se hace camino al andar.