Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Niños y viejos, todos son parejos.
Cual andamos, tal medramos.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Mujer Besada mujer ganada.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Callar como puta tuerta.
A cabrón, cabrón y medio.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Ni es carne, ni es pecado.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Hacer enseña a hacer.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Aunque los bosques de bambú son densos, los flujos de agua son libres en ellos.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Dádivas quebrantan peñas.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
No busques pan en la cama del can.
La soga, tras el caldero.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Quien es feliz habla poco
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
No hay tiro, voló el pato.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
El harto no se acuerda del ayuno.
El queso y el barbecho, de Mayo sea hecho.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
No compra barato quien no ruega rato.
Del árbol caído todo el mundo hace leña.
Donde está el rey, a cien leguas.