A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
El tiempo lo arregla todo
Mas vale ser afilador que labrador.
El que ha de besar al perro en el culo, no ha menester limpiarse.
La sugestión obra.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Buey viejo, no come tronco.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Marido, comprad vino; que no lino.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
O faja o caja.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Pan ajeno nunca es tierno.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Quien solo vive, solo muere.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Quien miente, pronto se arrepiente.
A causa perdida, mucha palabrería.