El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
Con pan y vino, se anda el camino.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
Dichosos los ojos que te ven.
La miel no se ha hecho para la boca del asno.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
Del tronco caído todos hacen leña.
Febrero el corto, el pan de todos.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Hombre avisado, medio salvado
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
El que más chifle, capador.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
La edad no juega ningún papel salvo en los quesos.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
El río pasado, el santo olvidado.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
La gloria del amante es la persona amada.
El bambú por dentro está vacío y le cuelgan las hojas
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Mal oledor, mal catador.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.