Se heredan dinero y deudas
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Pocas palabra y muchos hechos.
Juntos pero no revueltos.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Pan tierno, casa con empeño.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
No se hablar, y me mandas predicar.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Quien se va, vivo y muerto está.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Malo es cojear delante de un cojo.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Mejor caminar con quien se ama que descansar con quien se odia
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Suegra y sin dinero, al brasero.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
A gran salto, gran quebranto.
Dar una fría y otra caliente.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
El agua derramada es difícil recogerla.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo