Una palabra deja caer una casa.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Más tira coño que soga.
Le dijo la sartén al cazo.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Pintada en los WC.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Las penas no matan, pero rematan.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Las flores son para los muertos.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Amigo de todos, loco con todos
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Date buena vida, temerás más la caída.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Abril, deja las viñas dormir.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
La mierda cuando la puyan hiede.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
El mundo es de la gente activa
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
A hija casada, los yernos a la puerta.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
De un peligro, con otro me libro.