Canas y armas vencen las batallas.
De luengas vías, luengas mentiras.
Dios castiga sin dar voces.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
La tripa se ancha o se angosta, según como lo críen a uno.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
A tal amo tal criado.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Año de heladas, año de parvas.
Hierba segada, buen sol espera.
La buena hija dos veces viene a casa.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
El agua demasiado pura no tiene peces.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
La belleza siempre tiene razón
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
El precio se olvida, la calidad permanece.
El hambre aguza el ingenio.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
Oír es precioso para el que escucha.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Mal se conforma con el viejo la moza.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Juntos en las duras y en las maduras.
A mal viento va esta parva.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.