Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
No le busques ruido al chicharrón.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Del que jura, teme la impostura.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Olla reposada, no la come toda barba.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Cara de beato y uñas de gato.
La fuerza no es un remedio
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
No hay secreto si tres lo saben.
Buey que rumia, nada le duele.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Yo que callo, piedras apaño.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
El príncipe iletrado es un burro coronado.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
Los cementerios están llenos de valientes.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Peso y medida, alma perdida.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Breve habla el que es prudente.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
Donde se pace, que no donde se nace.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.