La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Mal largo, muerte al cabo.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
A quien has acallado no le hagas llorar.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Blanco y en botella, leche.
Mientras dura, vida y dulzura.
En el amor solo el principio es divertido
Al son que te tañan, a ése baila.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Allega, allegador, para buen derramador.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
A veces se llora de alegría.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Cuando el hambre da calor, la batata es un refresco.
No somos ríos, para no volver atrás.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Caranga resucitada pica muy duro.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
La cabeza blanca y el seso por venir.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Si vas a morir, muere llenito.
Baila Antón según le hacen el son.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
¡Andá a cobrarle a Magoya!
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Las aguas quietas, corren profundas.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.