La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
Hablar hasta por los codos.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Mal largo, muerte al cabo.
En el amor solo el principio es divertido
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Allega, allegador, para buen derramador.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Al son que te tañan, a ése baila.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Blanco y en botella, leche.
Cuando el hambre da calor, la batata es un refresco.
A veces se llora de alegría.
Si vas a morir, muere llenito.
No somos ríos, para no volver atrás.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Mientras dura, vida y dulzura.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Caranga resucitada pica muy duro.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
La cabeza blanca y el seso por venir.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
La vida es un deber a cumplir
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Las aguas quietas, corren profundas.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Baila Antón según le hacen el son.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.