Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Pedir peras al olmo.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
No existen desgracias razonables
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
A grandes males, grandes enfermos.
Tengo más sueño que una cesta de gaticos al lado de la invernadoiro.
El que mucho corre, pronto para.
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
La que adoba no es María, sino la especiería.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Las indirectas del padre Cobos.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Agua en Marzo, hierbazo.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Alma sin amor, flor sin olor.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Dueña que mucho mira, poco hila.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
La raíz de todos los males es el amor al dinero.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
El aburrimiento es una desgracia
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.