Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
A ama gruñona, criada rezongona.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
El que tiene narices, no manda a oler.
La viña y el potro, criélos otro.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Ni miento ni me arrepiento.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Cortesías engendran cortesías.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Ave por ave, el carnero si volare.
Casa y potro, que lo haga otro.
El ama brava, es llave de su casa.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Como la espada, así la vaina.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
A cada necio agrada su porrada.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.