Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Alforjas llenas quitan las penas.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Casa sin madre, río sin cauce.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
La que no baile, de la boda se marche.
Casaca mata Carita, Carita mata Casaca y Dinero mata Casaca y Carita.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Más duro que sancocho de pata.
No se me olvidará mientras me acuerde.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
La muerte tiene las piernas frías.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Quien bien ata, bien desata.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Para mal casar, mejor nunca maridar.