El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Casaca mata Carita, Carita mata Casaca y Dinero mata Casaca y Carita.
La que no baile, de la boda se marche.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Casa sin madre, río sin cauce.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Alforjas llenas quitan las penas.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
No se me olvidará mientras me acuerde.
Más duro que sancocho de pata.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
La muerte tiene las piernas frías.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Quien bien ata, bien desata.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.