Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
Oír es precioso para el que escucha.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Al ingrato con la punta del zapato.
El perro con rabia, de su amo traba.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
Ocurre en las mejores familias.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
A burra vieja, albarda nueva.
No hay boda sin doña Toda.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Una deuda, veinte engendra.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Dos fuentes, dos ríos.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Dos capitanes hunden la nave.