Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Una buena dote es un lecho de espinos
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Hacer de tripas corazón.
Se defiende como gato panza arriba.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Matar un tigre.
Las boñigas de los caballos no son higos
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Buena vida, arrugas tiene.
Todo tiene un fin.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Mi secreto, en mi pecho.
Solo hay una forma de ser felices a través del corazón, y es no tenerlo
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
A cama chica, echarse en medio.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.