Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
A barriga llena, corazón contento.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
El que con locura nace, con ella yace.
Perdona el error, pero no lo olvides.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Campo florido, campo perdido.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Agarrando aunque sea fallo.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Quien tenga tiempo que no espere
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Según hagas tu cama, así dormirás.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Un clavo saca a otro clavo.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
La flor caída no vuelve a la planta
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.