Estar armado hasta los dientes
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
La moda no incomoda.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Valentón y rufián, allá se van.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Lo escaso es siempre lo más bello.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Quien mucho da mucho recibe.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
No es bueno huir en zancos.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Saber amar es mucho saber.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Tener un hambre de lobo.
Amigo viejo y casa nueva
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Tarde piaste pajarito.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Reyes y mujeres no agradecen.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Cuando seas padre comeras huevos.
El alma está no donde vive sino donde ama.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Genio y figura hasta la sepultura.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Los compañeros de cama se escogen de día