Dime matagatos, que he matado un gato.
La fiebre no está en la sábana.
El que juega con fuego, se quema.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Sin segundo, no hay primero.
La medicina solo puede curar las enfermedades curables.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Besugo de enero vale un carnero.
Emprestaste, perdiste al amigo.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Los fanfarrones son lo que menos hacen.
Risa liviana, cabeza vana.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
A comida de olido, pago de sonido.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Quien asno nació, asno murió.
El príncipe iletrado es un burro coronado.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
Jugar la última carta.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
El rico nunca está satisfecho.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
Azote de madre, ni rompe huesos ni saca sangre.
Un año bueno da para siete malos.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Días y ollas hacen grandes obras.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
A Dios, lo mejor.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Los de Morón como son, son.