Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Santo que no es visto no es adorado.
Lo imposible, en vano se pide.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
A tres azadonadas, sacar agua.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
La herida causada por una lanza puede curar, pero la causada por la lengua es incurable.
Según se prepara la cama, así se duerme.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
A gato viejo, rata tierna.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Quien no arrisca, no aprisca.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
La ira es locura el tiempo que dura.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
El buen mosto sale al rostro.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.