Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
El que ríe el último, ríe dos veces.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
Me traen por la calle de la amargura.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
A barbas honradas, honras colmadas.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Jugar a dos barajas.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
A cama pequeña, échate en medio.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
La palabra es playa, el silencio oro.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Confesión obligada, no vale nada.
Nada hay nuevo bajo el sol.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Que difícil es hacer el amor en un Simca 1000.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Marido muerto, otro al puesto.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Dinero llama a dinero.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
En casa pobre no hay mujer buena.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
El agua fría es de abajo hacia arriba.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
No hay más araña que la que teje.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.