Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
A barbas honradas, honras colmadas.
A cama pequeña, échate en medio.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Jugar a dos barajas.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Que difícil es hacer el amor en un Simca 1000.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Me traen por la calle de la amargura.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Confesión obligada, no vale nada.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Marido muerto, otro al puesto.
La palabra es playa, el silencio oro.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
En casa pobre no hay mujer buena.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
No hay más araña que la que teje.
El agua fría es de abajo hacia arriba.
Dinero llama a dinero.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Mañana de niebla, tarde de paseo.