Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Si no canta el gallo, cantará la gallina.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
A dineros dados, brazos quebrados.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
El frío conoce al encuero.
El que come y canta algún sentido le falta.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
La vejez mal deseado es.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
El vino es la teta del viejo.
Entre pitos y flautas.
En carrera larga hay desquite.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.