Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
La risa hace buena sangre
Un alma sola, ni canta ni llora.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Feria de loco es el mundo todo.
Café cocido, café perdido.
A gran prisa, gran vagar.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Hay gustos que merecen palos.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Esperanza que consuela, que no muera.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Esto es de rompe y rasga.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Bondad con hermosura, poco dura.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Helada de enero, nieve de Febrero, aires de Marzo y lluvia de Mayo dan hermoso año.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Por los ojos entran los antojos.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Para su madre no hay hijo feo.