De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Casa cerrada, casa arruinada.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Aceite y vino, bálsamo divino.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Hablando nos entendemos.
Santo que mea, maldito sea.
De veinte a sesenta, cornamenta.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
Volver a inventar la rueda.
Cinco: por el culo te la hinco.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
No saber una jota.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
En boca cerrada no entran moscas.
Antes de meter, prometer.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Donde manda el perro, se ata al amo.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Dios da, nunca vende.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
El francés no es de natura si no prende al que se asegura.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
La obra alaba el maestro.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.