Casa cerrada, casa arruinada.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
Aceite y vino, bálsamo divino.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Volver a inventar la rueda.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Hablando nos entendemos.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Santo que mea, maldito sea.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
No saber una jota.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
Cinco: por el culo te la hinco.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Antes de meter, prometer.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
En boca cerrada no entran moscas.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Dios da, nunca vende.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
La obra alaba el maestro.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
El francés no es de natura si no prende al que se asegura.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.