Oír como quien oye llover.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Más vale maña que fuerza.
Un deber fácil no es un deber
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
pajero como tenedor de oveja.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
A mala cama, buen sueño.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Fía poco y en muy pocos.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Zun de noche, se sube a un coche
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Agua de Agosto, azafrán, miel y mosto.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Las paredes oyen.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
El tiempo es oro.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
A cada día su pesar y su esperanza.
Menos idea que Geral pasando música.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Poco y en paz, mucho se me haz.