El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
El día nunca retrocede de nuevo.
Al freír será el reír.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Las novedades son la sal de la vida.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Quien se casa, mal lo pasa.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Ron, ron; tras la capa te andan.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Belleza de cuerpo no se hereda
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Más pica espuela de celos que de aceros.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
A buen amo, mejor criado.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.