Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Obras vea yo; palabras, no.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Esto son habas contadas.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
La alegría es gemela
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Frio, frio, como el agua del rio.
Otoño entrante, uvas abundantes.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Anda a chinga a otro lado mejor..
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Sigue los impulsos de tu corazón
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Las palabras no cuestan plata.
Una manzana roja invita piedras.
Ahora adulador, mañana traidor.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Con el mismo cuero las correas.
La alegría intensa es cosa seria
Al rico, los amigos le son enemigos.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Por San Andrés, corderillos tres.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Renegad de viejo que no adivina.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
El que con lobos anda a aullar aprende.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Cada mochuelo, a su olivo.