Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Perro viejo no ladra en vano.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Necio es quien con necios anda.
Vamos a ver dijo el ciego.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
No jales que descobijas.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
A cada día su pesar y su esperanza.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Más largo que un día sin pan.
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Quien solo vive, solo muere.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Hombre avisado, medio salvado
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Badajo alto, campana rota.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
El haragán es el hermano del mendigo.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Gallina vieja da buen caldo.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
No seas mono, porque te bailan.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
No hay mejor palabra que la que está por decir.