Borrón y cuenta nueva.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
El vino y la verdad, sin aguar.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Quien destaja no baraja.
De lo vedado, un solo bocado.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Vale más rodear que mal andar.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
El que da primero da dos veces.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Harto da quien da lo que tiene.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
La mejor suegra, la muerta.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Víbora que chilla no pica.
En pocos miles, pocos cientos.
Que la haga el que la deshizo.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Mala noche y parir hija.
Para conservar amistad, pared en medio.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
De pequeñico se doma al mimbre.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Dios nos coja confesados.
El que come aprisa, come mal.
Al mal segador la paja estorba.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
El mundo es de la gente activa
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
La suerte la pintan calva.
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
Asno con hambre, cardos come.
Padecer cochura por hermosura.
Cuando malaya llegue; ya el caballo está cansado.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.