A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Estar armado hasta los dientes
El pez grande se come al chico.
A perro macho lo capan una sola vez
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Ponga agua en su vino.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Viejos los cerros y reverdecen
Cuantos más seamos, más reiremos.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Noviembre caliente, mayo helado.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Donde no hay harina todo es mohína.
Por una alegría mil dolores
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Hombre prevenido vale por dos.
Quien tiene arte va por todas partes.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Que chulo tu chucho colocho
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
La barca pasa, la orilla queda
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Nunca te duermas en los laureles.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Hijo casado, vecino airado.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.