Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Don Din nunca parece ruin.
Hacer de su capa un sayo.
Antes de que acabes, no te alabes.
Dinero guardado, barco amarrado.
La verguenza es último que se piedre.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Irse de picos pardos.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Andar el tiempo y vernos hemos.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Al pez, una vez.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Buenas cartas a veces pierden.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
De mala vid, mal sarmiento.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Donde hubo un gran mal, queda señal.