Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Fía poco y en muy pocos.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
En camino largo, corto el paso.
Cazador, mentidor.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
La alegría alarga la vida.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
El hablar bien, poco cuesta.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Los caracoles, por la salsilla se comen.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Años de nones, muchos montones.
Aquéllos que llegan antes al río encuentran el agua más limpia.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Juramento, juro y miento.
A perro viejo no cuz cuz.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Quien aprisa asa, quemado come.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
Humo de hogar no empaña el cielo.
A cada puerta, su dueña.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Carne en calceta, para quien la meta.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.