Los reyes tienen los brazos largos.
Nadie se muere dos veces.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
Variante: En Febrero, pon obrero, mejor a finales que a primeros.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
La risa hace buena sangre
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Harina mala, mal pan amasa.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Los sordos no oyen, pero componen.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
El nosotros anula el yo.
Espéjate para que veas cómo eres.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Hacer buenas (o malas) migas.
Aseada aunque sea jorobada.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
El corazón es un guía que los pies siguen
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Llevar agua al mar.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Quien sube como palma baja como coco.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Gracias que hacen pero no la ven.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.