Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Grano a grano, se llena el granero.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Por lo que uno tira, otro suspira.
No hay año sin desengaño.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
El mal trago pasarlo pronto.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Lección dormida, lección aprendida.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Pajaro que comió, voló.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Hijo de tigre: tigrillo.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Nunca llovió que no se despejara.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Arriba canas y abajo ganas.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
A la gorra, ni quien le corra.
Irse con la soga entre los cachos.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
El que las hace, las imagina.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
De Navidad a San Juan, seis meses van.