La India "p'al" indio, como el agua "p'al pescao".
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Arandino, borracho fino.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
Mal ajeno es ruin consuelo.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Hacer de tripas corazón.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
A perro viejo no hay tus tus.
Bien casada, o bien quedada.
El queso y el barbecho, de Mayo sea hecho.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
No caben dos pies en un zapato.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Mejor precavido, que arrepentido.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
La alegría alarga la vida.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
El papel que se rompa él.
Aquí el más tonto hace relojes.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.