La prisa es la madre de la imperfección.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Por la plata baila el mono.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Hacer buenas (o malas) migas.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
La edad no juega ningún papel salvo en los quesos.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
De perdidos, al río.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
La mala cama hace la noche larga.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Agua podrida, colada y hervida.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Si el pimentonero se acerca a tu casa, la nieve baja.
A jugar y perder, pagar y callar.
Dichosos los ojos que te ven.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
El diablo está en los detalles.
Estas son de mi rodada.
El que quiere subir inventa la escalera.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.